Se pinta al caos como una bestia de dos cabezas, una destructora y otra creadora. Al igual que se pintaba a la mujer, en las culturas tradicionales.
Muchos ven en el mundo moderno una reencarnación del caos. Yo no veo las dos cabezas por ninguna parte. Por el contrario, creo que el mundo moderno tiene ya su forma inevitable; lo que ocurre es que no sabemos verla.
Bastaría con decir que quienes la ven (la forma)...No la quieren ver; y quienes no le ven forma... se obsesionan con verla... de cualquier forma nos perdemos el apreciar su belleza
¿De verdad la ves demasiado estructurada, Alejandro? A mí me pasa justamente lo contrario. Encuentro que concebimos cosas diversas, a menudo opuestas y casi siempre incoherentes.
Tú, por ejemplo, consideras el caos una realidad, a mí me parece que es un ser mítico. Eso por poner un ejemplo.
Si, Mesa, y por cierto, debí decir que la interpretación de la realidad y la adaptación a nuestra comprensión, la veo demasiado estructurada, pero mal, y aunque mal, a final de cuentas está rígidamente estructurada. Por ello coincido en que nuestras interpretaciones a menudo resultan incoherentes, ignorantes y a hasta ignominiosas.
Y lo pienso porque no sabemos jugar con las paradojas de los términos y los conceptos, de ahí muchos desencuentros semánticos. Yo amo la flexibilidad de las palabras, el significado de las mismas debería regirse por una mayor comprensión de los contextos y no por la literalidad de los términos. Admito desagrado por el lenguaje lógico. Soy un amante empedernido de las licencias retóricas.
El caos no es una realidad que me parezca aprehensible, pero eso no implica que deje de ser una realidad (nuestro cerebro hasta pude consolarse con la posible existencia de leyes de entropía). En cambio el azar es una realidad innegable que a menudo nos agobia en grado superlativo.
Prefiero creer que las palabras tienen cierta potencia emocional que comunican algo en su carga contextual y no su normatividad especifica, porque las palabras pudieran ser cárceles del pensamiento, intuyo esto como posible, pero no lo sé a ciencia cierta.
De ahí que a mi no me asuste nunca contradecirme, por el contrario es algo que me fascina, me hace sentirme navegando en un océano de incertidumbres.
Puede que no esté de acuerdo con todo lo que dijiste, pero qué bien lo dijiste Alejandro. Si te vendieras, yo te compro. Un abrazo y me saludas a doña Fulanita González.
Una de las cosas que me gustan de entrar en los foros de internet es tener la oportunidad de comprobar una y otra vez cómo los foristas usan las palabras para atacar, defenderse, burlarse, darse importancia, y otro sin fin de utilidades que nunca, o muy rara vez, incluyen la comunicación o la construcción de significados. Si se piden explicaciones suele ser porque se cree entender perfectamente lo que el otro dice y se busca ponerle en un aprieto, si algo que se ha dicho resulta poco atacable o difícil de ridiculizar, no se le responde; cuando algo no se entiende, nadie pregunta, y así sucesivamente. La maravillosa banalidad de Internet es una imagen perfecta de la modernidad. Si alguien puede entender lo que sucede en un foro como este, o como cualquier otro, puede sin duda entender la modernidad.