Se generó una fenomenal expectativa por escuchar la voz del profeta postmoderno, que había anunciado una conferencia en el estadio nacional, las entradas se agotaron dos horas después de su emisión, y las reventas tuvieron su agosto, llegó el día esperado. El ingreso al recinto fue espectáculo bárbaramente inédito: de pronto, en medio de un bullicio aturdidor, las cuatro vías de ingreso del estadio volaron en pedacitos, y producto de la estampida humana, se vislumbraba en los suelos, cuerpos pisoteados por la ardorosa muchedumbre, que pugnaba por obtener la butaca más cercana al ponente.
“jefita, al profeta se le volaron las tripas, y esta internado”, era la frase que en la mente tenia desde hace dos horas Alicia Rivas, la organizadora de tan magno evento, pero esta, poseedora de una psicología bastante extraña, solo reía chiflada, como eufórica por echar mano a viejas enseñanzas. “pobre mi jefita, se volvió loca”, murmuraba el asistente que dos horas antes le informara del incidente medico del profeta.
Las bocinas hacen eco con su micrófono. El profeta ataviado con una indumentaria muy extraña (descalzo, una falda escocesa y el pecho medio descubierto) erguido se paró en el podio. Temeroso, a pesar de haber memorizado el guión, suelta la primera frase: “la falta de sentido es lo más real en la vida del hombre”. Las cabezas, rarezas de la psique humana, procedieron a desembrollar la deliciosa frase que tan prestigioso cavilador soltó, "El Cristo murió en un árbol, no en una cruz" El público, luego de destripar la magnificencia de la miel filosófica que se posaban en sus oídos, lo ovaciona fervorosamente, el hombre sonríe para sí mismo extrañado y algo alegre por la reacción del populorum, así que intenta de nuevo: “ la muerte solo puede aliviarse con el placer”., el público no lo deja terminar la frase cuando aplaude…el profeta mucho más seguro sigue: “ el hombre está construyendo su propia destrucción sin remedio.” Para ese momento los intelectuales con tendencias depresivas de las butacas sintiéndose entendidos sonríen y aplauden como locos. La guardia civil, que momentos antes tuvo que hacerse cargo de los cadáveres producidos por la estampida del ingreso, escondiéndolos en la sala de historia, del estadio, lugar en donde había curiosos objetos y material monográfico apilados por montones que daban cuenta de la histografia del lugar, tuvieron ahora, que ir a abrazar a los solitarios, ya que estos procedieron a sacar una diversidad de instrumentos punzo cortantes, un cuchillo, un arma, un alfiler, un gillete (¿un libro?)y se intuía que lo que pretendían era matarse a vista de todos, “fucking system”
El profeta se puso a danzar, ejecutó una serie de movimientos bastante asimétricos; a vista objetiva, se deduciría que no aprendió la rutina, o ha tenido poco tiempo de ensayo, pero el público, concientes de los pergaminos académicos que en materia danzistica poseía aquel profeta, aplaudió e imito la rutina de baile, acompañada de la música de los doors (¿back door man?)
Luego, en un acto fuera de lo programado, el profeta se levanto la falda, se bajo el calzoncillo y exhibió la verga. El asistente, que estaba con Alicia Rivas atrás del escenario, quiso ir a evitar la continuación de tal vergüenza, Alicia, sonriente aun, lo detuvo; “pero jefita, esta haciendo el ridículo”, “tu cállate, conozco a mi público”
El loco blandía el falo con total elegancia, y el publico estaba sorprendido, pero basto que uno se bajara el pantalón, para que masivamente se tamice un espectáculo de extremidades invertebradas, y no había ninguno que poseyera estas extensiones carnales, que no tenga el calzoncillo abajo; los de la guardia civil, estaban atónitos, “súbete el pantalón, bestia”, “no me jodas alienado, el arte solo pueden entenderlo los sabios, para los demás es inalcanzable, nunca podrás realizarlo” .
“repitan” dijo el profeta, ¡Con mi pene pecador! ¡Con mi pene pecador!, grito la concurrencia ¡Con mi pene pecador!, no oigo ¡Con mi pene pecador! ¡Con mi pene pecador! ¡Con mi pene pecador! Y una euforia masturbatoria fue el acto seguido, las corridas mas grandilocuentes se pudieron visualizar, había un manco al cual, virtud humana de solidaridad mediatizada, otros que ya se habían vaciado procedieron a jalársela. Los que tenían parejas se pusieron a tirar , y los disparejos agarraban a quien sea, pero no había estupros de por medio.
Ya cansados las manos masculinas, y los dedos pulgares femeninos, Alicia Rivas le hizo una seña al profeta, ordenándole que se ponga la falda, y procediera a culminar el evento. “hasta nuestra próxima encarnación, señores”, dijo el profeta, “y no olviden, todos los oasis tienen sus ídolos”. El público grita, y se despide con jadeos, Alicia Rivas sale al estrado y anuncia una nueva presentación del profeta en provincias, “las entradas ya están a la venta”, anuncia, y el público, luego de vestirse rápidamente, corre a las boleterías a adquirir su nuevo ticket.
Fuera de escenarios, los maquilladores proceden a quitarle la indumentaria al profeta, Alicia Rivas se le acerca, “aquí tienes lo acordado, y el barco te lo entregaran en el callao en esta dirección”, y le entregó 10 dólares, un pedazo de torta y la dirección en donde debía recoger su canoa (¿de bambú?)
“mamay, prumeto istar en pruvincia cuando yusted mi lu pidas”, y Alicia Rivas se puso a sonreír, ahora mas seriamente,”tan tapido se te olvidaron las lecciones de vocalización?; descuida, ya no requeriré de ti, toma lo acordado y lárgate” Sorprendido por el trato el profeta se indignó, “mamay, no has vistu que suy un ginio, esas gintis me aduran”, Alicia Rivas vuelve a sonreír, “no te adoraban a ti, adoraban tu ropa, y ya te la quite, y ahora lárgate”
Algo confuso el profeta se retiró, y el asistente se acerca a decirle, “congratulations jefita, me informan que el profeta se curo de las tripas, yuhuu!!”, Alicia Rivas finge una sonrisa, y toma su móvil para llamar a Raúl Tudela, “oye idiota, el purgante no tenia efecto extendido, el muñeco se recompuso, tienes que hacer algo para prolongar su malestar”. Horas después el asistente se vuelve a acercar; “jefita, el pordiosero se robo la indumentaria profética”, “dime muñeco, ¿cuanto cuesta esa ropa?” esta barato pero vos dijiste que esa ropa era el motivo de su capacidad de acercamiento al público”, Alicia sonríe, “querido, la ropa esta protegida muy bien por mi, descuida”.
“jefita, jefita, me informan que el profeta ha sufrido un asalto y le perforaron el tórax, hago lo mismo que hice ayer?”, “si mi amor”
Y curiosamente Alicia Rivas sonríe conciente de los ahorros que la no presencia del actor principal concitaba, y paralelamente remembraba algunas peripecias infantiles que le sirvieron de enseñanza para tan curiosos accionares.
¿quien era Alicia Rivas?¿que le sucedió en la niñez?¿a que ropa se refería?¿que mierda he escrito?
Las frases estuvieron geniales... ciertamente son un vicio posmoderno. Los intelectuales ya no son intelectuales, más bien son pesimistas que han perdido el sentido a las cosas y no ven la salida,como si con ello se cambiara algo, así que a cualquier chango le aplauden, pero eso sí , si es autor derenombre "tiene la verdad".
¿Se supone que es un acertijo? Bueno, más tarde ensayaré algunas respuestas. Por ahora sólo diré que Alicia Rivas me recordó a aquella que inventó que el pulmón de la exposición del cuerpo humano había sido robado mientras se exhibía en Lima, y que luego, milagrosamente apareció en un tacho de basura en el estacionamiento del recinto. Resulta que todo fue un invento para generar publicidad a la muestra.